Samstag, September 23, 2006

I

Carga su bolso, que acarrea papeles, carpetas, sueños, lápices. 641, camino a casa al fin, después de un agitado día de trabajo, cansada, con ansias de llegar a casa pronto, ver a su hombre y besarle, dormir junto a él. Se sienta junto a un joven que duerme incómodamente, pero que no despertará hasta no llegar a su destino. Piensa en qué piensa. Piensa quién es él, qué añora, qué hace y qué no hace. Ve su vida en una serie de cuadros abstractos y saltarines, ve sus aspiraciones y ve su funeral. Lo conoce de toda su vida, la que ella misma va escribiendo con cada inhalación. Es hora de bajar, toma su bolso, toca el timbre y espera. Para. Baja y se dispone a atravesar. Espera paciente la luz verde, que a su debido tiempo llega y abre el camino de máquinas para que pase el rebaño. Transitado el cruce, muchedumbre que se apreta y se empuja para cruzar rápido. De la nada, siente algo en la espalda... más pequeño que una mano, más frío. Y escucha un susurro amenazador. Cae en pánico, sin saber qué hacer, lo primero que hace es pensar en él... en él, en él, en ellos, qué será de ellos. Las carcajadas, los susurros, el llanto, las botellas de leche, el baño, cenas familiares, un cumpleaños más, un cumpleaños menos, noches interminables, revuelcos, besos, cariños, peines, gatos, almohadas... muñecas. Todo es un torbellino interminable, rapidísimo pero comprensible, absorbible. Se levanta para trabajar, despierta, se acuesta, "buenas noches", cena, vuelve de la oficina, almuerza, entra a trabajar, se ducha, amanece, lo acuesta, le da cena, llantos, está en el hospital, ya son 6 meses y cómo pasa el tiempo, está embarazada, duerme en su desnudez, la primera cita, lo vislumbra a lo lejos, lo sigue, lo admira, lo conoce, se gradúa, primer día de clases, primer cumpleaños, primeros pasos, llora... Fracción de segundo, el piso cada vez se acerca más y más, no puede controlar su cuerpo, cada vez pesa más, una tibia y húmeda caricia recorre su espalda. El concreto se ablanda, sus manos flotan, su cara no siente el frío del pavimento, la gente se agrupa al rededor para contemplar curiosa... un estruendo y parece que fuera ayer, descansa estirada sobre la calle, escucha voces, cantos, risas... amortiguados murmullos, cada vez se ve más claro, cad vez hay más luz. Flota y no es más que una vuelta a las entrañas.

3 Kommentare:

AKS hat gesagt…

Gracias por tu visita a mi blog. En efecto, a más de alguien pudiera parecer "extremista" lo que escribo, pero la lucha contra el marxismo es frontal y no admite medias tintas. Extremista, no; franco, directo, son calificativos más apropiados.

Extremistas son los encapuchados que se toman las calles en complicidad con este gobierno comunista de la sra. Bachelet.

Me gustó tu prosa, aunque no me agradan los blogs sin una postura política definida.

Saludos cordiales.

Escritor sin experiencia hat gesagt…

tanto de una sola vez
woooo


chau

Puta De Plástiko hat gesagt…

me gustó
lo escrito

algo nuevo
besines*